inalcanzable

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6 de diciembre de 2011

“Mesero de noche, empresario de día”



Alejandro es un hombre menudo, nada comparado con el tamaño de sus ambiciones, tiene 26 años a su favor, una sonrisa que brilla aún en la oscuridad que requiere su lugar de trabajo, si bien su presencia no es altiva, seguro no pasa desapercibido, es callado pero atento, escucha más de lo que habla, duerme menos de lo que necesita, razón que lo obliga a soñar despierto. Hasta hoy no he sido testigo de alguna actitud de molestia, conserva una capacidad de asombro intacta, lleva consigo humildad y sencillez, herramientas que lo ayudan a forjar sonrisas en sus compañeros de trabajo y cualquiera que le haga compañía.

Hace más de 18 meses que no consume alcohol en ninguna de sus presentaciones. Conserva una imagen fresca y natural, en sus brazos descansan algunas tintas con formas de letras y algunos recuerdos que hasta hoy, entre sonrisas nerviosas, prefiere guardar sólo para él.

-¿Cuál es tu nombre?

-Me llamo Dalli Alejandro González Ramírez

-¿De dónde eres originario, Alejandro?

- Soy de Magdalena, Jalisco. Bueno, en realidad sólo nací ahí porque en mi pueblo no había seguro, así que yo sólo nací en Magdalena. Soy de Ixtlán del Río, Nayarit.
Alejandro tiene 4 hermanos, 2 que le anteceden y 2 más para quienes quizá sirva de inspiración, hasta el día de hoy no conoce a su padre. “Alex” tenía 4 años cuando su madre, quien estaba embarazada de su cuarto hijo, decidió emigrar en busca del “sueño americano” -“Fue decisión de mi mamá llevarnos a EE.UU por una mejor vida”

-¿Actualmente a qué te dedicas, Alejandro?

-Ahorita trabajo de mesero en un bar que se llama “Charolais” y pues ahorita estoy tratando de empezar una empresa pero pues mientras trabajo de mesero. Siempre he trabajado en el ambiente de bares y restaurantes.
Alex quiere crear una línea de ropa para caballero, jóvenes amantes de deportes como el skate, la bicicleta y patines, pero con un sello diferente “Yo vengo con algo simple, diseños más complejos y simples al mismo tiempo, no combinados”

El joven empresario reside en Guadalajara desde agosto de 2010, pero su sueño lo acompaña desde que él tenía 16 años.

Su gusto por la ropa, y ser testigo del crecimiento de algunas empresas han alentado su sueño. Después de descartar algunas ideas, rechazar algunos proyectos laborales, cambiar el nombre de la marca, modificar algunas ideas y conceptos para la creación de sus playeras, decidió atender un mercado que (para él) está desatendido.

“No hay nadie que esté haciendo este tipo de ropa así que digo; pues tengo el mercado para mi totalmente”

-¿Cuál es la novedad que ofrece tu marca?

-Estoy tratando de ofrecer calidad, trato de ofrecer diseños nuevos, nuevas ideas, nuevas cosas, un concepto que no ha visto México. Quiero que mi marca sea exclusiva. Mis diseños serán de 50 playeras y ya. Nunca vas a ver algo masivo de mi marca.

Aunque sin planes concretos, el joven de sangre mexicana y habla americana está consciente que esto no puede lograrlo solo; por ahora sólo él ha invertido el capital, sólo él ha realizado los diseños. Pero nada le gustaría más que encontrar algún inversionista que confíe en su marca, coincidir con alguien que lo oriente en los terrenos de la mercadotecnia, alguien que le facilite acercar la marca a su nicho de mercado.

Ya tiene en la mira algunas tiendas que han aceptado promover su marca “Vamos paso por paso”, confía.
Dalli ya comenzó su negocio de manera sencilla; compro un ciento de playeras, después de diseñar algunos estampados, envió las playeras y los diseños a un aerógrafo de su confianza y vende su trabajo entre algunos de sus amigos.
Los costos de producción jamás han sido los mismos, y el material que ha utilizado tampoco. El primer ciento de playeras se hizo con un costo total de 4 mil pesos, costo neto de las playeras, incluido el diseño, la serigrafía y las etiquetas.

El próximo ciento de playeras tuvieron un costo de 3 mil 500 pesos; sólo las playeras, el estampado en cada playera tuvo un costo de 250 pesos. El costo de la serigrafía (mano de obra) será de mil 800 pesos, más 300 pesos, costo de las etiquetas. Este pedido incluye 4 diseños diferentes. En esta ocasión el costo aumento por los dispositivos que utilizo para realizar los diseños de las playeras, que en esta edición, también supera en costo a la anterior. El costo tal fue, aproximadamente de 7 mil pesos.

Aparentemente el costo va en aumento con cada producción, razón que lo ha hecho pensar en asociarse con alguien, quizá con algún rapero o skate famoso que utilice su marca. Aunque el mercado de Alejandro es para un grupo joven, toma en cuenta el costo que pueden llegar a adquirir las playeras, así que está convencido de que sus productos son para hombres de 18 a 28 años.

Por ahora no gana lo que quiere, pero para él está bien ahora que está comenzando. “Ahorita le estoy perdiendo, pero pues no importa. Sólo quiero darme a conocer” El precio de venta de las playeras en un inicio fue de 100 pesos, en base al aumento del costo los materiales para la producción el costo se incremento a 100 pesos, precio al mayoreo. El precio unitario será de 120 pesos o quizá 150 pesos, todo depende de la calidad que él mismo aprecie en sus productos.

Tal parece que este aventurero joven, además de un espíritu ambicioso tiene motivaciones más nacionalistas y familiares.

“Tengo que estar preparado para cuando llegue mi mamá. Con esto de la ley Arizona, no sé cuánto tardan en deportarla” La madre de Alejandro aún está en aquél país que vio nacer a dos de sus hermanos. Hace más de dos años que Alejandro no ve a su madre, sabe de su salud y de la de sus hermanos por algunas llamadas que a veces realiza a Utah.

“Desafortunadamente mi mamá no tiene papeles y no me puede venir a visitar y como yo tampoco tengo papeles yo no la puedo ir a ver, estamos en un dilema pero hacemos la lucha.”
Alejandro no sólo desea estar preparado para el regreso de su madre, sino que también pretende ser un orgullo mexicano, que algunas personal al verlo en la calle lo reconozcan al saber que fue él quien inició el movimiento streetwear en México.

“Para vestirnos bien todos pensamos que hay que tener ropa de los EE.UU., yo veo que aquí hay potencial, nada más que no hay nadie que esté tomando la iniciativa. Así que yo digo, yo voy a tomar esa iniciativa para iniciar esto, a mi me encantaría ver unas cien marcas que se arranquen después de mi”.
Napoleón Bonaparte proclamó: la altura de un hombre no se mide de la cabeza al suelo, sino de la cabeza al cielo. Palabras que el día de hoy, tienen cabida en cualquier descripción de Alejandro.

“Producto del Menos Pensado” es el nombre de su marca y quizá la mejor descripción para lo que ahora hace sin más instrumentos que su ímpetu… él es Alejandro.