inalcanzable

inalcanzable

1 de noviembre de 2016



Me molesta pensar, pensarte, extrañarte, extrañarnos. No saber por cuánto tiempo estaré así. Detesto esta confusión de no definir si quiero verte o dejarte en el olvido.

Me molesta ver que sólo yo sufro, que sólo yo extraño, que sólo aquí hubo un derrumbe que dejó todo en escombros, que tu vida va bien, que tú sigues igual de tibio y apático como siempre, que no luchas por mí.

Quiero entender.

A pesar de todo (sí es estúpido lo sé) yo sigo aquí, segura de la falta que me haces cada día, no importa lo que haga, en donde o con quien esté.

Extraño sonreír, sentirme realmente feliz, ya sabes como me gusta la utopía.

No hablo de esa felicidad fingida, hablo de esa que llega sola, la que te cambia el día, que lo hace breve; esa que extraño cada noche que me descubro sola.

Sé que debo dejarte libre, que debo apartarme, que debo dejar de vivir a través de ti, esperando un mensaje, una llamada, una visita inesperada.

Sé que debo dejar de soñar que harás alguna locura, esas que uno hace cuando extraña, cuando ama, cuando nada más importa. Me lo repito cada día que no llamas, cuando durante la madrugada debo cerrar la puerta que hasta entonces estuvo abierta en tu espera.

De ti

Sueños mutilados, deseos reprimidos, ilusiones rotas, noches de insomnio, lágrimas, humo de cigarro… todo cabe en esta espacio que solíamos compartir tú y yo, es fácil; desde tu partida hay más espacio.

Los pedazos de este amor menguante que nos decíamos tener están regados por todas partes, en el sofá que no uso desde hace días, en la cocina que visitó cada vez menos, sobre las escaleras, en el closet que ya no guarda tu aroma, en la inmensidad de la cama, en el patio…

Están por todas partes.

Pero poco a poco los voy llenando (o eso quiero creer), voy colocando nuevos deseos, nuevas ilusiones y también nuevas lágrimas, no puedo negarlo.